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Domingo soleado.

Voy al volante, recortando curvas por una carretera secundaria, camino de un pueblo llamado Irurre. El paisaje que aparece mientras ascendemos es impresionante, con farallones de piedra que emergen por sorpresa entre los árboles. Al llegar al final de la última pendiente el valle de Guesalaz se despliega a nuestros pies parcheado en amarillos, rodeando la mancha azul del pantano, allá abajo.

Vamos con el tiempo justo para llegar a la visita guiada del Museo de Henri Lenaerts.

retrato Henri Lenaerts

Mientras esperamos a que comience la visita paseamos por el jardin que rodea la casa. El jardín de Paulette, la que fue su compañera en las últimas etapas de su vida, es un  museo de escultura al aire libre con dos zonas independientes.

cansancio

cansancio

En la primera, al amparo de la casa, los caminos serpentean conduciendo al visitante hacia las piezas; la segunda se abre hacia el valle, el jardín rodea un pequeño estanque, y las figuras se recortan contra el paisaje.

la chica y su sueño

“la chica y su sueño”

soledad

“soledad”

Es un espacio en el que reinan la calma  y el borboteo del agua.

Una vez dentro de la casa-museo, la visita discurre con tranquilidad escuchando las explicaciones de Ana Aliende. Sus palabras convierten el recorrido por el edificio en un recorrido por la vida  del artista.

el taller

el taller

Una visita altamente recomendable.

Pero ¿quién fue Henri Lenaerts?.

El esbozo biográfico de la página web de la Fundación Henri Lenaerts, nos lo cuenta:

Nace en Molenbeek (Bélgica) en 1923, donde estudia en la Academia de Dibujo y de las Artes Decorativas. Posteriormente, continúa su formación en la Academia de Bellas Artes de Bruselas. Fue profesor de escultura en Nivelles y en la Academia de Watermael-Boitsfort.

Henri trabajando en su tallerEn sus comienzos se inclinó por representar casi de forma natural los personajes de la vida campesina. Evita el ultrarrealismo pero transmite la solidez y el equilibrio que se consigue de la relación, convivencia e integración con la naturaleza. En esta etapa, sus obras se caracterizan por la ausencia de todo detalle ornamental o anecdótico.

En 1962, después de numerosos viajes donde narra en sus escritos que “las estrellas, la arena y el río le hablaban”, se traslada a la India. Allí se sumergió en el pensamiento védico. Permaneció varios años becado por la UNESCO para estudiar la cultura india. Se doctoró en Filosofía Hindú por la Universidad de Benarés, con un trabajo sobre el pensamiento tántrico, por el que recibió el Premio a la Mejor Tesis Doctoral. Estos estudios influyen en su creación artística.  Busca de manera más acentuada la unión de la forma y el espíritu. A partir de ese momento, la investigación se intensifica, aumenta la parte abstracta y se complejiza. De forma simultánea se puso en contacto con la sección de escultura de la Universidad de Benarés. Allí modelo en escayola un yogui meditando, a tamaño natural. Esta obra se encuentra hoy en la Universidad de Louvain-la-Neuve.

En su vuelta a Europa y tras asentarse en Irurre, un hermoso pueblo del Valle de Guesalaz (Navarra), toma especial importancia su preocupación por los excesos de la tecnología en los modos de vida del mundo occidental. Esta inquietud se ve plasmada en sus dibujos y esculturas.

Su vida cotidiana se desarrolla en contacto directo con la naturaleza. Realiza diariamente labores agrícolas, se siente parte del entorno en el que vive. Esa experiencia nutre su espíritu y alienta su talento investigador.

Pasa sus últimos 35 años en Irurre. En esta localidad navarra encuentra sosiego y tranquilidad para seguir creando, estudiando y enseñando sus pensamientos a través de actividades relacionadas fundamentalmente con los principios filosóficos que marcaron su vida desde sus viajes a la India. Entre ellos la práctica del yoga.

meditación

“meditación”

Para reservas y ampliar la información sobre el autor y las actividades que se desarrollan en la casa-museo:

http://www.henrilenaertsfundacion.com/

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