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Kokoro

El pasado año esta novela japonesa cumplió cien años. No hace mucho que la había ojeado en una librería, pensando en incorporarla a mi biblioteca, cuando una intuitiva amiga me la regaló.

En 1914 Natsume Soseki, responsable de la sección literaria del periódico Asahi Shimbun, inició la edición seriada de este libro. En 2014 el mismo periódico repitió la publicación por entregas en conmemoración del centenario. Tengo que reconocer que la edición española de la Editorial Impedimenta es de una particular delicadeza.

La obra está calificada como un clásico de la literatura nipona, de lectura escolar obligatoria y omnipresente en las bibliotecas del país.

Kokoro es una palabra japonesa de significado impreciso: corazón, mente, alma, espíritu, pensamiento. Posee la complejidad que entrañan muchos términos japoneses, que implican una atmósfera determinada, sentimientos, melancolía y un concepto particular de la belleza.

Narrada en primera persona, relata la historia de la amistad sutil y conmovedora entre dos personajes, un joven estudiante y un enigmático anciano al que llama “Sensei”. La obra está dividida en tres partes, con capítulos de lectura ágil, escueta duración y escritura sencilla, aunque no por ello menos hermosa. Como telón de fondo se perfila el proceso de apertura y cambio cultural que tuvo lugar en Japón a comienzos del siglo XX, tras la Restauración Meiji y la muerte del Emperador, símbolo del final de una época.

Los amantes de la cultura japonesa disfrutarán teniendo esta novela en su biblioteca.

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