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Boyhood-Momentos-de-una-vida

Esta película me la recomendó mi crítica cinematográfica preferida, pero el día que me acerqué al cine para verla ya no estaba en la cartelera.

Se estrenó en el Festival de Sundance del pasado año, y este año ha sido premiada como mejor película por la Academia Británica (BAFTA) y en los Globos de Oro americanos.

En la fiebre previa a los premios Oscar, cargada con 6 nominaciones, la película ha regresado por unos días a las salas de cine y he podido verla.

Boyhood es el relato de doce años de la vida de un niño llamado Mason. Durante las dos horas y media de proyección el espectador asiste a su primer día de colegio, el divorcio de sus padres, las mudanzas, el primer amor, su graduación… En definitiva  el paso del tiempo en la vida de una familia americana.

Pero ¿por qué es diferente esta película?. El director, Richard Linklater, lo explica:

“Quería contar una gran historia sin contratar a diferentes actores para marcar el paso del tiempo. Quería un solo actor. Y la única forma fue filmar Boyhood poco a poco, dejando que sus protagonistas envejecieran como sus personajes”

Así que en 2002 el ecléctico director eligió a un niño de seis años, Ellar Coltrane, para el personaje de Mason, a Patricia Arquette y Ethan Hawke para los padres, y a su propia hija, Lorelei Linklater, para la hermana del protagonista. Y llegó a un pacto con los actores: rodarían una vez al año durante los doce años que transcurre la historia. En total fueron 39 días de rodaje en una producción de 4.200 días, de Julio de 2002 a Octubre de 2013. La producción más larga de la historia.

“Quise que la película reflejara la forma en la que pasamos por la vida, sin saber qué es lo que nos espera. Todo lo opuesto a un rodaje habitual donde los directores quieren tenerlo todo bajo control, donde amañan la realidad para que encaje en su narración.”

Y el resultado es fantástico.

La “épica de lo cotidiano”, calificativo que aparece en la mayoría de las reseñas de esta película, es el espíritu que da cuerpo a una obra que su director define como “Una historia hecha de pequeños momentos”.

Francamente recomendable.

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