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Perdida

Desde la segunda semana de Octubre se proyecta en las salas de cine la última película de David Fincher, Perdida. El director de películas como Alien 3, Se7en, The Game, El club de la lucha, La habitación del pánico, El curioso caso de Benjamin Button o Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres, utiliza para soporte de este guión la exitosa novela de Gillian Flynn. Para ser sincera, no la he leído.

El argumento relata como la guapa, inteligente y seductora Amy Dunne (Rosamund Pike) desaparece en misteriosas circunstancias el día de su aniversario de boda. La hipótesis del secuestro se intercala con la de un asesinato, y las sospechas terminan por recaer sobre su marido (Ben Affleck).

En paralelo al contador de los días transcurridos desde la desaparición, que va marcando paso a paso la investigación, el diario escrito por Amy va desvelando las claves de la historia.

El juego de caracteres, la apariencia de un matrimonio perfecto y todos los secretos que se ocultan detrás de la historia de esta pareja, van tejiendo una compleja tela de araña que atrapa al espectador.

Me ha gustado la estupenda crítica a la veleidosa actuación de los medios informativos y algunos buenos giros en la trama, pero la recta final del film no ha conseguido convencerme. La película podría terminar con el plano en el que se muestra al marido atrapado por la nueva situación, pero el metraje se alarga. Entiendo que esto es así para ofrecer al espectador más respuestas, aunque con precipitación durante los últimos minutos. Según he leído el final de la novela y el final cinematográfico son diferentes. Tal vez sea esta la causa, tal vez.

 

 

 

 

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