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002-un-viaje-de-diez-metros-espanaCon esta novela me ha pasado algo diferente. Vi la película en cartelera pero, antes de que tuviera la ocasión de ir al cine, me encontré con el libro y lo compré.

Que su portada sea el reflejo del cartel de la película ha propiciado que los principales personajes de esta historia ya tuvieran rostro al leerla. Es una historia sin sorpresas, en la que lo que realmente me ha gustado es cómo escribe Morais. Su estilo descriptivo, fresco y dinámico, con toques de ternura y humor bien administrados, logra que toda la novela, y en especial  la parte que se desarrolla en Bombay, sea excelente.

Los rasgos de la evolución y la maduración del personaje principal, Hassan, un chavalín indio que desde que nació tiene sus recuerdos vinculados con la cocina, es el hilo argumental. De sus páginas emanan el olor de las especias y la sensualidad de una cocina cocinada con arte y calidad, en contraste con la cocina elitista que tiene su punto fuerte en la desestructuración y las herramientas de “laboratorio”.

Una vez leído el libro he visto la película. Tenía muchas expectativas respecto a la parte narrada en India, pero me he quedado con las ganas porque en el film lo han reducido a dos fogonazos retrospectivos. Por el contrario se ha dimensionado el personaje de Marguerite, por razones evidentemente comerciales, y por ello algunas críticas han calificado a esta película como comedia romántica, condición que no corresponde en absoluto a la novela.

Pero, en compensación, es un placer disfrutar de la actuación de Helen Mirren (Mme Mallory) y de su contrapunto, el actor hindú Om Puri (Papa), que encarna al padre del entusiasta chef.

Pese a lo peligroso que resulta ver en el cine una obra que se acaba de leer, tengo que reconocer que con esta amable película Lasse Hallström ha conseguido que saliera de la sala con una sonrisa en el rostro, y eso bien merece un aplauso.

 

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