chemtrailsQuien me ha tratado un poco no puede sorprenderse si digo que me encanta la fotografía y que fotografío todo cuanto llama mi atención… ¡es evidente!.

En una de mis escapadas de este verano nos “tropezamos” con un atardecer de los de cielo degradado del rosa al azul, uno de esos cielos que mi padre contaba que auguraban mucho calor, mucho frío o mucho viento… Pero en esta ocasión el cielo era un lienzo diferente, lleno de trazos, inundado de ellos…

Entonces es cuando me hablaron de los chemtrails.

No acabo de creerme lo que me dijeron, por mucho que aprecie a la persona que me lo contó. Las teorias sobre conspiraciones no me gustan. No digo ni que existan ni que no existan, simplemente no me gustan.

Me explicaron que lo que yo estaba viendo en el cielo no eran las estelas de condensación de los aviones sino chemtrails. Estas estelas químicas se distinguen por su tiempo de duración superior a las convencionales, por su anchura mayor de lo normal, por su distribución…

Y me dijeron que las hipótesis sobre su origen hablan de un sistema para provocar el cambio climático, de programas militares, o incluso del lanzamiento de productos químicos desde el aire, para incidir sobre la población…

Sea lo que sea opto por apartar a un lado la angustia de sentirse amenazada por poderes ocultos que quieren dañar o controlar a la población, y prefiero dejarme llevar por la belleza del atardecer.

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