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Compré este libro porque me atrajo su título. Así de simple. Búscame donde nacen los dragos

Y sin embargo en la primera lectura me confundí, porque en lugar de leer “dragos” leí “dragones”…

Descubrí el error cuando el otro día cogí la novela de la estantería donde la había dejado, pero no me importó, el drago es un árbol y los árboles me encantan.

Antes de empezar la lectura me interesé por la reseña biográfica de la autora, impresa en las primeras páginas, una reseña redactada en primera persona:

“Emma Lira (Madrid 1971). Dicen que aprendí a contar historias antes que a leerlas, y que en cuanto supe plasmarlas en palabras, decidí que quería escribir….”

Se puede leer la biografía completa en su blog  http://emmalira.es/acerca-de-mi/

Periodista, escritora de guías para Lonely Planet y sobre todo viajera, este es su primer trabajo literario, la obra de un espíritu inquieto, y ésto me interesa.

En una de las opiniones que he leído sobre este libro lo comparan con la narrativa de Barbara Wood, conocida novelista británica, escritora de novelas románticas e históricas. Nunca he leído un libro suyo, es más, este género romántico no me atrae demasiado… será consecuencia de los empachos, veraniegos y adolescentes, con incontables novelas de Corin Tellado.

En esta novela hay un “hilo” romántico indiscutible, pero su historia ofrece mucho más: la intriga de una trama de tráfico de antigüedades, un proceso de investigación arqueológica sobre el mundo guanche, un viaje iniciático a Marruecos y, sobre todo, un homenaje a los antiguos narradores y al sentimiento de pertenencia a una tierra.

Es una novela recomendable.

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