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100_3921aQuien me conoce un poco sabe que la cámara de fotos siempre va conmigo.

Que quede claro que la fotografía no es mi profesión, pero es algo más que una afición.

No recuerdo cuándo comenzó esta relación que ha llegado a ser inseparable; lo que si recuerdo, con total nitidez, es la primera ocasión en la que tener una cámara fotográfica en las manos me libró de una situación incómoda y desagradable. Atrás quedó la pequeña máquina compacta de mi adolescencia, y las reflex analógicas de las que tanto me costó separarme. Todavía tengo media docena de carretes en un cajón de la nevera, nostalgia en estado puro. Ahora me manejo con una reflex digital que de vez en cuando se rebela, porque todavía no nos conocemos demasiado…

Llevar una cámara en la mano, además de ser una descarada declaración de intenciones, pone a prueba la paciencia de los mejores amigos. Las caminatas de unos pocos minutos pueden convertirse en recorridos interminables, en esperas tediosas o en rutas que no formaban parte de la previsión inicial. La captura de una imagen interesante puede suponer un frenazo en mitad de la carretera, unas botas hundidas en el barro hasta el tobillo o, después de haber trasnochado, un madrugón en busca del amanecer.

Por eso solo los locos entienden a los locos…

P1100656aPara mi la fotografía es la materialización de una manera de observar, el baúl donde no se deterioran los recuerdos y, sobre todo, una forma de expresión.

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