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El despertar de la señoríta PrimEste Agosto las vacaciones me han llevado hasta Granada, así que he pasado dos veces por la estación de Atocha.

En las estaciones y en los aeropuertos siempre paseo por las tiendas, como la mayoría de los viajeros que esperan. Mi problema es… ¡que venden libros!.

A la ida compré un libro, esperando terminar el que llevaba en el bolso. A la vuelta, como el primero seguía resistiéndose y el segundo estaba en la maleta, volví a pasearme entre las estanterías, buscando…

Con ese modo de mirar de quien quiere verlo todo, pero no demasiado para evitar “caer en la tentación”, capté el nombre “Prim” y la memoria me llevó a pensar en P. Coelho; pero retrocedí de nuevo hacia la cubierta y me di cuenta de que no era el mismo libro. Y mi curiosidad se encendió.

En la contraportada pude leer: “Atraída por un sugestivo anuncio, Prudencia Prim llega a San Ireneo de Arnois, un pequeño lugar lleno de encanto cuyos habitantes han decidido declarar la guerra a las influencias del mundo moderno. La señorita Prim ha sido contratada para organizar la biblioteca del Hombre del Sillón, un hombre inteligente, profundo y cultivado, pero sin pizca de delicadeza. Pese a las frecuentes batallas dialécticas con su jefe, poco a poco la bibliotecaria irá descubriendo el peculiar estilo de vida del lugar y los secretos de sus nada convencionales habitantes”.

Esta es una novela premeditadamente atemporal, aunque las continuas referencias a los clásicos grecoromanos y a los escritores del s.XIX, provocan al inconsciente para que la date en un contexto y una época.

El relato muestra como los integrantes de tan peculiar comunidad se defienden pacífica pero activamente frente a los canones educativos convencionales, la pérdida del modo de vida tradicional y el aislamiento de las relaciones.

Es una historia amable que vive sus grandes momentos en las discusiones entre la señorita Prim y el desconocido Hombre del Sillón, pero que no se deja caer en un previsible final edulcorado.

Una agradable lectura de verano que apuesta por la belleza de las pequeñas cosas.

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