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LA DELICADEZA

Primera lectura de las vacaciones estivales.

Ete libro es el segundo de los trofeos que me traje para casa, tras mi paseo por la Feria del Libro de este año.

Conocía su existencia porque en los cines se proyectó la adaptación cinematográfica, que no llegué a ver, con Audrey Tautou como protagonista.

Una vez leída la novela, creo que no me atrevería a verla en la gran pantalla, aunque  es posible que conserve su esencia, siendo el director el propio David Foenkinos.

Esta es una novela que se aleja de los cánones clásicos del género romántico, pero  sus raices indiscutibles son los sentimientos y los encuentros.

La primera sorpresa es la estructura narrativa, salpicada de flashes que rompen el ritmo del relato. Unos ofrecen informaciones paralelas a la trama, desde la más coherente hasta la más insólita, desde la más irónica hasta la más evidente. Otros ofrecen definiciones que de incluirse en el texto romperían su fluidez. Y otros son verdaderas perlas engarzadas, que dicen mucho del autor y del porqué de sus personajes. Para ejemplo, este fragmento de Julio Cortazar:

“Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.”

Conforme la historia va evolucionando los perfiles de los personajes se van haciendo más nítidos, y aparecen las emociones. Sus reacciones nos hacen distinguir dónde se encuentra la verdadera solidez y cual es el poder de los estereotipos.Todo el relato es un canto a la simplicidad de la vida, en sus luces y, sobre todo, en sus sombras.

Un verdadero regalo.

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