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En las montañas de la locura

El pasado año me enteré que un amigo, y compinche alado, es un incondicional de Lovecraft. Así que para su cumpleaños decidimos regalarle “En las montañas de la locura”.

Y pasó lo que tenía que pasar: ya lo había leído y estaba en su biblioteca. Así que el libro regresó como un boomerang.

Como no había leído nada de este autor, hace unos días decidí “hincarle el diente” al libro-regalo frustrado.

Primero investigué sobre Lovecraft. He encontrado una extensa bibliografía sobre su producción y su vida. He sabido que fue un escritor con escasa repercusión en su época, y sin embargo su influencia sobre los escritores del género de terror, el cine e incluso los cómics del siglo XX, es incuestionable.

Después me he sumergido en la novela, y la lectura ha sido diferente y sorprendente.

La escritura de Lovecraft es densa en adjetivos, larga en frases y con aroma de épocas pasadas. Su estilo está marcado por un desbordante caudal imaginativo y descriptivo. En algunos pasajes la profusión de detalles es tan densa que la mente reclama a gritos una imagen que ayude a materializar páginas enteras.

Es entonces cuando he vuelto a pensar en mi amigo, el apasionado de Lovecraft, porque es un excelente ilustrador http://www.ionanderart.com Tengo que hablar con él, porque es seguro que tiene muchas imágenes de estos relatos esperando ver la luz, y me encantaría verlas.

Una carambola que ha sido la causa de un interesante descubrimiento.

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