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IMG_4509Después de un mes caótico en horarios y clases,  hoy he regresado a mi hora de Tai chi de siempre, con mi grupo de siempre. Les echaba de menos…

Es mi reducto de paz, desconexión, y recuperación.

Se me había olvidado que practicar Tai chi en grupo obliga a llevar un ritmo diferente. En estos tiempos agitados, en los que sentimiento de supervivencia nos lleva  a seguir y seguir y seguir, el frenar de golpe no es fácil. Además, al otro lado del espejo no siempre está esperando la serenidad con la que tratan de etiquetar esta práctica.

Cuando la mente está revuelta, la emoción desbordada o el ánimo marchito, en cuanto comienza la forma los fantasmas se asoman sin pensárselo dos veces, haciendo aspavientos. He tenido muchas peleas silenciosas conmigo misma en mitad de la sala, aderezadas por esa voz interior tan impertinente que aparece cuando no se le llama.

Volver se convierte en todo un reto, pero también en una necesidad imperiosa, en busca de ese equilibrio tan difícil de encontrar.

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