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No hace mucho que leí por primera vez esta palabra en FaceBook, en un artículo publicado por gente comprometida con el cuidado de la Naturaleza.

Pocos días después, una amiga la utilizó en nuestra cena de antiguas compañeras de Tai chi.

Ya tenía suficientes excusas para investigar qué significaba esta palabra.

La primera explicación que encontré fue que “fracking” es el término inglés para denominar un sistema de extracción de gas natural llamado “fracturación hidráulica”.

El gas natural normalmente está atrapado en bolsas de roca porosa a mucha presión, a unos cientos de metros bajo tierra.  Este gas es relativamente fácil de extraer; basta con perforar hasta la profundidad de la bolsa, y al llegar a ella el gas fluye hacia arriba por la diferencia de presión.

Los gases no convencionales se caracterizan por estar en rocas de baja porosidad y baja permeabilidad, lo que hace que estén en mucha menos concentración y se haga más difícil su extracción.

cómo funciona el fracking

La fracturación hidráulica es un método de explotación del subsuelo para obtener gas natural no convencional. Se basa en una perforación vertical y otra horizontal del terreno, y la posterior inyección de agua a presión con arena y productos químicos tóxicos. Así se amplian y provocan las fisuras, o “fracturas”, del estrato rocoso y se extrae el gas a través del pozo  perforado.

Esta técnica lleva años utilizándose en varios países, sobre todo en Estados Unidos, donde han podido comprobarse los impactos ambientales que conlleva: contaminación de aguas subterráneas y superficiales, contaminación atmosférica, riesgo sísmico e impacto en el paisaje y el terreno.

El objetivo es simple: especulación y beneficio económico, maquillados como solución a los problemas energéticos. Pero esta es una apuesta energética de beneficios muy cuestionables y perjuicios evidentes.

Están en marcha permisos de investigación para utilizar este sistema de extracción de gas en Burgos, Cantabria, Vizcaya, Guipuzcoa, Alava, Navarra y La Rioja. En paralelo se han creado, en algunas de estas provincias y algunas más, plataformas reivindicativas, y se han redactado manifiestos en contra de su implantación.

En Junio de 2011 la Asamblea Nacional francesa decidió, mediante la ley 835 de 2011, la prohibición de la exploración y explotación de yacimientos de hidrocarburos líquidos o gaseosos mediante la técnica de la fractura  hidráulica.

Si queremos aprender de nuestros errores, los esfuerzos deben orientarse hacia un modelo energético sostenible, que respete nuestro entorno, y que esté basado en la reducción del consumo, la eficiencia energética y las energías renovables.

stop fracking

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