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Ayer era martes de carnaval, hoy es miércoles de ceniza, el primero de los cuarenta días de la Cuaresma católica. Hace semanas que me había reservado ese día de vacaciones para escaparme hasta una villa situada a venticinco kilómetros de la capital navarra. En sus calles se celebra un carnaval rural muy peculiar: el carnaval de Lantz.

El lunes, al echar una ojeada por la ventana, antes de irme a dormir,  me pregunté si nuestra excursión sería posible, porque si continuaba nevando…

Pero a la mañana siguiente, desafiando los paisajes nevados y acompañada por cuatro mujeres irrepetibles, me puse en ruta hacia Lantz.

recortada

Cuenta la leyenda que en  los alrededores de Lantz, un pueblo navarro en la ruta hacia Francia, menudeaban los ataques de los bandidos.

El peor bandido de todos se llamaba Miel Otxin.  Los vecinos de Lantz, cansados de sus incursiones, se reunieron en la Posada y decidieron capturarle.

la posada

El grupo de vecinos, los Txatxos, iría disfrazado y con el rostro cubierto, para  evitar que, en caso de que la captura fallase, el bandido les reconociera y tomara represalias.

Y eligieron al vecino más fuerte y corpulento, Ziripot, para que lo sujetase una vez apresado.

La partida de vecinos logró capturar al malvado, pese a las coces de su caballo Zaldiko, y lo llevaron al pueblo. Allí le juzgaron y ajusticiaron, quemándole después en una hoguera, en torno a la que todos bailaron.

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Veamos cómo los personajes de esta historia se han convertido en los protagonistas del carnaval de Lantz.

Miel Otxin, el bandido, está representado por un muñeco de 3 metros de altura, con los brazos en cruz y un sombrero cónico de colores multicolores. Se  le exhibe triunfalmente por el pueblo, con el acompañamiento de txistu y tamboril. En la noche del martes el muñeco se quema en una hoguera, que se enciende en el frontón.

Mielotxin

Un momento muy especial de la celebración es la preparación de Ziripot, en el desván de la Posada. En un ambiente de expectación y ritual puede contemplarse cómo se rellenan, con helechos secos, los sacos que dan cuerpo al personaje.

en el desván de la posada

rellenando con helechos

El inicio de la kalegira de la comparsa por el pueblo lo marca la salida  de Ziripot, desde la Posada. Con su complexión voluminosa y torpe  necesita un palo, que le ayda a caminar y a mantener el equilibrio frente a los empujones del Zaldiko.

Ziripot sale de la posada

Tras él aparecen los Txatxos, los personajes de ropas coloridas y rostros cubiertos, dando saltos y algunos escobazos…

los txatxosLos más enigmáticos y algo tenebrosos, son los Herreros, que representan a los herreros del puebo. Su objetivo es herrar a Zaldiko, el caballo del bandido, y así poder domarlo.

Herreros (2)

El recorrido de la mañana del martes de carnaval termina en el frontón, y los Txatxos bailan un zortziko en torno a Miel Otxin.

IMG_4909

en el frontón

Para más información  sobre el carnaval de Lanz

http://www.lantz.es/carnaval.html

Nosotras nos marchamos después de comer en la Posada, no vimos quemar a Miel Otxin. Camino de casa pedimos que el próximo año haga buen tiempo… ¡o  que por lo menos no llueva!.

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