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sentados frente al lago

“Por temporadas ella parecía más solitaria

que otras mujeres.

Cuando sintió que él casi le pisaba los talones

con palabras de duraznos y otros frutos

con azúcares, giró sobre sus pies

y le propuso abrir por la mitad las soledades y

comerlas entre los dos como frutos de estación.

Siguieron juntos por el camino, comiendo

soledades hasta los carozos y amándose debajo de las

enredaderas.”

“El retorno de los nómades”

Lía Schenck

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