Etiquetas

“Mi nombre es Mandorla, que quiere decir almendra en italiano. A los doce años yo medía un metro y treinta y uno de altura; o. mejor dicho, de bajura. Iba vestida por ahí como un collage y no lo hacía aposta, pero:

1) si no te das prisa en darte cuenta de como visten los Otros Niños de Tu Edad, luego es difícil recuperar el tiempo perdido;

2) no quería disgustar a ninguno de los vecinos de la calle Grotta Perfetta 315.”

Una de mis “preocupaciones” de niña era que alguien me aclarase si en las otras casas  había familias como la mía, si vivían como nosotros; por las noches, cuando se iluminaban  las ventanas en las fachadas de los edificios, sentía una enorme curiosidad.

Así que cuando cuando llegó a mi correo electrónico una reseña con el título de esta novela no me pude resistir y la compré. Una vez leído tengo claro que nada tiene que ver con mis cuitas infantiles, o tal vez si…

Tras la muerte en accidente de su madre, Mandorla, con 6 años de edad, queda al cuidado de la comunidad de vecinos del edificio Grotta Perfetta 315. En una reunión  de urgencia  se decide acoger por turnos a la huérfana. Los ocupantes de cada uno de sus cinco pisos le ofrecerán la vida en cinco visiones completamente diferentes, y acompañarán a la protagonista hasta llegar a la adolescencia, turbulenta, como cabía esperar.

Lo que me ha complicado la lectura de esta novela han sido los saltos de las escenas en el tiempo; los movimientos temporales, que dan soporte a los sucesos del presente, son un tanto caóticos… pero el final es perfecto.

Sea como sea, es un libro “curioso” que merece la pena leer.

Anuncios