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“¿Es la muerte algo tan terrible y absurdo que no merece la pena que le dediquemos un tiempo de reflexión?”

Iosu Cabodevilla *

(*) Piscólogo clínico y especialista en cuidados paliativos.

Ponencia del VIII Ciclo de actividades en torno al duelo.

Auditorio Civican, Pamplona.

Este fue otro de los “regalos” que nos hizo el conferenciante. Es una canción que el cantautor Benito Lertxundi  dedicó al pianista Martín Irizar, con motivo de su muerte.

Y una traducción aproximada…

LOS COLORES DE OTOÑO

En los colores de otoño,
atravesando los perfumes de los campos,
evocándote, estoy en ti.
A la sombra del árbol desnudo,
amarillenta y rojiza
yace la hojarasca; todo duerme.
Recojo una hoja, es tan simple como bella,
tan sencilla al morir,
parece aún poseer toda la vitalidad del árbol
Tanta dignidad al caer
me impulsa a cantarte.
De nuevo contemplo el árbol;
¿estará preocupado…?,
se diría que dibuja la sonrisa de la eternidad
en la bondad de su libre transcurrir.
Y parece burlarse
de los sueños cultivados
en las entrañas del tiempo que me esclaviza.
En los colores de otoño,
atravesando los perfumes de los campos,
evocándote, estoy en ti,
tan sencillo al morir,
tan simple al irte sin un adiós.

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