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La palabra “sincronicidad” no está registrada en el Diccionario de la RAE.

La que si aparece, por aproximación, es la palabra “sincronía”:

(De sin- y el gr. χρόνος, tiempo).

1. f. Coincidencia de hechos o fenómenos en el tiempo.

2. f. Ling. Consideración de la lengua en su aspecto estático, en un momento dado de su existencia histórica.

Es interesante descubrir cómo una palabra que se utiliza con naturalidad, puede ser una completa desconocida cuando se cambia el escenario.

Supongo que, por hablar con frescura de sincronicidad, se me puede “acusar” de ser una aficionada de la psicología, y en especial de C.G. Jung. Digo aficionada porque ya no se habla de “fans”, ahora se habla de “frikis”, término que procede de la palabra  inglesa “freaky” cuyo significado original era ” raro, extraño, estrafalario”. Hoy esta palabra ha pasado a ser el sinónimo de “apasionado entusiasta de”, con su puntito peculiar, eso si.

Pero continúo con la sincronicidad. C.G. Jung, aquel médico psiquiatra padre de la Psicología analítica, escribió a comienzos del s. XX: “emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar.”

Para muestra un botón…

El otro día llegué pronto a casa, y me senté delante del ordenador con la firme intención de poner en orden todos los cabos sueltos de la jornada. Organicé ficheros, envié correos pendientes y, para hacer una pausa, me paseé un rato por ese patio de vecindad llamado FaceBook. Pues bien, empecé mi paseo por los titulares recientes, leer el correo, marcar un “me gusta”, ver la publicación de un amigo, localizar un enlace interesante en su muro, un par de “clics” más y…  me encontré en el blog de una amiga muy querida. La última entrada del blog era del año 2011 y la cabecera no estaba configurada. Estuve leyendo sus textos, disfrutando de sus ilustraciones y, con la esperanza de que algún día lo retomase, me suscribí. Cuando salía de “la herramienta social” vi la última noticia publicada por mi amiga: ¡anunciaba que retomaba su blog!.

¿Casualidad?,¿la misma casualidad que cuando piensas en una persona que no has visto hace tiempo y te la encuentras al doblar la esquina?. Coincidencias, casualidades, telepatía… o sincronicidad.

Las disciplinas que tratan de explicar este fenómeno son dispares:  filosofía, psicología, incluso experimentos científicos, pero la verdad es que no me preocupa demasiado saber por qué sucede, me limito a dejarme llevar por mi capacidad de asombro y disfrutar de su “magia”.

En  los resultados de la búsqueda de información sobre “sincronicidad” aparecen muchos personajes conocidos, y entre ellos el nombre de Emilio Duró, el consultor, ejecutivo y comunicador, que tuvo gran éxito el pasado año con sus conferencias basadas en el optimismo y la ilusión.

Este no es un episodio de sincronicidad pero merece la pena escucharle, unos minutos…

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