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Paris años sesenta, Jaqueline es una madre  que vive por y para su hijo Laurent, un niño con síndrome de Down.

Montreal hoy, Antoine es un DJ de éxito que trata de continuar con su vida tras separarse de Carole, su amor de adolescencia.

 

Acostumbrada a la rutina que identifica los cambios de escenario,  el hilo conductor de esta película avanza y retrocede en el tiempo como si de la lanzadera de un telar se tratara, cruzando los recuerdos, hacia uno y otro lado, sobre la historia actual.

El amor es el eje principal. y la música el vínculo de dos historias que fluyen hasta converger.

Una visión muy peculiar del reencuentro y la pregunta inevitable: ¿existen las almas gemelas?. Yo diría que si. Y el director, Jean-Marc  Vallé, opina: “Lo que pasa es que no creo que exista solo un alma gemela”.

En el cine, junto al cartel de la película, estaba este artículo de “Ciclotimias, Manual de contradicciones” por Santiago Gil, un enfoque diferente…

http://www.canarias7.es/blogs/ciclotimias/2012/08/cafe-de-flore.html

Y como curiosidad, el título de la película se debe a la canción “Café de Flore” del británico Matthew Herbert.

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