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Este blog es un lugar tranquilo en el que reflejo, con más o menos acierto, todo cuanto se mueve a mi alrededor… o casi todo, porque hoy añado una pieza que completa el caleidoscopio… hoy estreno una  nueva categoría: “En la calle”

En mis años de colegio tuve una profesora de literatura, Merche Jiménez, a la que nunca olvidaré. Esta entrada es también un homenaje a la mujer que convirtió mi entusiasmo lector en un hábito con sentido.

En sus clases era imposible aburrirse, cada autor era una pieza única y sus explicaciones  una puesta en escena de lo esencial, del fundamento básico que teníamos que aprender y recordar. Creo que todo estudiante merece tener, al menos una vez en la vida, una profesora como ella.

Pues bien, uno de sus temas favoritos era recordarnos que la literatura en particular, y la creación artística en general, se divide en dos tendencias: el arte puro y el arte comprometido, el arte por el arte frente al arte con un objetivo. Dos mundos muy diferentes, por lo general excluyentes y con rasgos muy definidos, a los que una explicación tan simplista como ésta corre el riesgo de caricaturizar… y esa no es mi intención.

Era 1936 cuando Antonio Machado publicó “Juan de Mairena”. En esta recopilación de ensayos el profesor protagonista plasmaba sus recuerdos, opiniones y vivencias;  un personaje  con una sospechosa semejanza con el autor.

En mi memoria todavía oigo la voz de mi profesora contándonos un fragmento de esta obra, una escena sucedida en clase:

“- Señor Pérez, salga usted al encerado y escriba: Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa.

El alumno escribe sin error lo que se le dicta.

– Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.

El alumno después de meditar, escribe: Lo que pasa en la calle.”

Y es “lo que pasa en la calle” lo que dará contenido a este nuevo apartado, pues quien descansa su espíritu entre libros, cine o exposiciones no debe olvidarse de la realidad.

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