Del 1 al 10 de Junio, en la Plaza del Castillo , XI Feria del Libro de Pamplona.

Cita ineludible y esperada.

Ayer tarde era difícil detenerse en algunos puestos donde el sol calentaba sin clemencia. Aún así el ambiente era un viejo conocido:  personas avanzando  lentamente, en sentidos opuestos, cediéndose el paso sin levantar la vista del puzzle colorista de portadas y lomos; padres persiguiendo niños, y haciendo turnos para escaparse a echar una ojeada; novedades, en plena campaña  publicitaria, presentes en “casi” todas las mesas; pero también apuestas por una lectura diferente, y los clásicos, siempre imprescindibles.

Una pequeña observacíón: los  títulos son cada vez más sugerentes, llamativos o inesperados.

Estupenda tarde trasteando por los puestos con una buena amiga , para terminar sentadas en una terraza con una bebida fría sobre la mesa,  más  bolsas que las que el bolsillo debiera permitirse y menos libros que los que el afán lector quisiera.

Y un peculiar descubrimiento, mientras escribo esta entrada: la palabra “libreros” no está en el Diccionario de la Real Academia.

Curioso.

Anuncios