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Este pequeño volumen llamó mi atención cuando leí la palabra “sombra” en su tapa. 

Y cometí el error del principiante: presuponer el contenido de un libro por su título.

En este clásico japonés “la sombra” junguiana que yo buscaba no tiene hueco, pero se describe al detalle cómo en la oscuridad está la clave de la belleza … ¡por algo se empieza!

Desde las primeras páginas Tanizaki explica que la oscuridad ensalza la belleza en el mundo oriental,  en contraste  con la belleza de lo resplandeciente de la cultura occidental. 

Después, detalle a detalle, describe el empleo de la penumbra en la arquitectura, en el teatro, y en la intimidad de los objetos del hogar japonés.

En su descripción del enigma y de la magia de la sombra se pueden leer párrafos en los que la estética japonesa es en si misma un recurso para crear textos bellísimos:

“A nosotros nos gusta esa claridad tenue, hecha de luz exterior y de apariencia incierta, atrapada en la superficie de las paredes de color crepuscular y que conserva apenas un último resto de vida”.

“Sin embargo, al contemplar las tinieblas ocultas tras la viga superior, en torno a un jarrón de flores, bajo un anaquel, y aun sabiendo que sólo son sombras insignificantes, experimentamos el sentimiento de que el aire en esos lugares encierra una espesura de silencio, que en esa oscuridad reina una serenidad eternamente inalterable.”

Un libro diferente.

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