Este fin de semana segundo y último taller del Curso de Formación en Relación de Ayuda y Apoyo Emocional (SARE).

Ayer terminamos la tarde entre pañuelos… unos para las lágrimas,  ¡qué se puede esperar de un curso en relación con las emociones!; otros para taparnos los ojos en un sencillo ejercicio, pañuelos rojos o azules…

y con un texto estampado:

Es una suerte que esté en nuestro cuerpo y que tenga

tantas posibilidades. Es una suerte que sea para toda

la vida y que pueda compartirse o no. Es una

suerte que sea de tantos colores y que

tenga diferentes olores. Es una suerte

que puedas lucirlo o que lo puedas

guardar en tu intimidad. Es una

suerte que el  placer de

ofrecértelo sea para

vivirlo y crecer con él.

Con mucho

gusto

 

La jornada de hoy olía desde el principio a despedidas… y cuando ha llegado el momento  nos hemos llevado una flor…

… y muchos recuerdos. 

Si tengo que elegir sólo uno, elijo el recuerdo de Sara:  su perfil recortado en el fondo de la calle, al llegar el primer día, y su rostro arrasado por las lágrimas,  esta tarde… 

 

y también elijo  el título de un libro,

 “Me dijeron que te escribiera”

el libro de poemas que ha servido  de catarsis para la madre de  un  compañero del curso, Iñaki, un chaval  sincero y entrañable, defensor  del humor como  opción  imprescindible  para vivir.

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