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Compré esta novela el sábado pasado en la estación de Alicante, de regreso a casa.

Me llamó la atención, cómo no, la cubierta con su dibujo un pelín gótico y, por supuesto, el título. No era la primera vez que veía este libro, y había supuesto que era literatura juvenil. Cuando llegué a mi destino lo tenía leído y subrayado, y estaba gratamente sorprendida.

Me había equivocado en todo. Ni se trataba de una historia romántica, ni de literatura juvenil, y ni mucho menos de un libro sombrío.

Con frases como ésta:

El gigante me dijo que los libros eran instrumentos para luchar contra la noche

ésta:

– ¡Pues claro! Estás vivo, por lo tanto eres una máquina de sueños en funcionamiento. ¡Lo  único que tienes que hacer es seguir accionando el mecanismo!. La prueba de que tu máquina de sueños no está estropeada es que tienes a un gran gigante bobo que ha venido a darte un pedazo de sombra y a comer piñas a tu jardín, ¡eh!.

o esta otra:

El horizonte abollado de montañas se aproxima. Aún tengo hambre, pero también me meto algunas estrellas en el bolsillo para llevármelas a casa. ¡Esta noche necesito la luna, ¡mínimo la luna!

este libro se define como un libro diferente , muy recomendable.

Pero ¡ojo! no sólo habla de sueños, también  habla de muerte y  ausencias.

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